La investigación por el brutal femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que fue asesinada en Córdoba, ha tomado un giro estremecedor. Ayer, se ordenó la detención de Marianela Soledad Palmero, la pareja de Claudio Barrelier, el principal acusado del crimen. La mujer quedó imputada por encubrimiento doblemente calificado, convirtiéndose en la cuarta persona privada de su libertad en relación con este caso que mantiene en vilo a todo el país.
El elemento que precipitó la detención de Palmero es un inquietante mensaje de WhatsApp que habría enviado a su pareja la madrugada del crimen. Según fuentes de la investigación, el mensaje, que ya está en manos de la justicia, contenía una pregunta: «¿Qué fue ese grito?».
El abogado querellante, Carlos Nayi, quien representa a los abuelos maternos de Agostina, no tiene dudas sobre la relevancia de este hallazgo. «Se han llevado adelante pruebas sonoras, acústicas, es muy probable que ese elemento haya tenido en cuenta por el fiscal para imputar y detener»; afirmó el letrado, sugiriendo que la evidencia sonora en el lugar podría respaldar el contexto del mensaje.
Nayi consideró que la detención de Palmero era «previsible», dada su convivencia con Barrelier en la casa donde se cree que ocurrió el crimen.
Un nuevo y perturbador testimonio
Matías Córdoba, un inquilino de la propiedad donde vivían Barrelier y Palmero, declaró ante la justicia haber presenciado un diálogo revelador entre su pareja, Ludmila, y la propia Marianela Palmero. Según el testimonio de Córdoba, Marianela le preguntó a Ludmila si había escuchado un grito la madrugada del femicidio. Cuando Ludmila respondió que no, Palmero le confesó: «Yo sí escuché un grito». Luego, le relató que le había enviado un mensaje de WhatsApp a Barrelier preguntándole por ese grito, y que la respuesta fue contundente: «borrá ese mensaje».
Este intercambio de mensajes y las posteriores revelaciones sobre la intención de Barrelier de borrar la evidencia son piezas clave que los investigadores están uniendo para reconstruir lo sucedido la noche del crimen y determinar el grado de complicidad de cada una de las personas involucradas. El fiscal Raúl Garzón considera que hubo un plan para encubrir el femicidio.
Por su parte, los abogados querellantes en representación del padre de Agostina, Fernanda Alaniz y Gino Torreani, celebraron la detención de Palmero como «un gran avance para la investigación».
«Consideramos siempre que ella no era ajena al hecho, convive con él hace 13 años aproximadamente entonces no puede ser ajena a todos los delitos que él cometía y tampoco ser ajena al crimen de Agostina estando en el mismo lugar, habiendo escuchado algunas cosas que están en el expediente y habiendo participado en la limpieza de la escena del crimen»; señaló Alaniz, sugiriendo que Palmero incluso podría haber estado implicada de forma más directa que las otras dos personas detenidas.
Polémica por las filtraciones
En medio de la conmoción, surgió una polémica por supuestas filtraciones de información de la causa. La abogada querellante, Fernanda Alaniz, respondió a las acusaciones en su contra. «Se me acusa de haber filtrado todo el expediente cuando soy sumamente cuidadosa con todo lo que digo, me voy midiendo, a veces me gana la emoción porque soy una persona detrás y es una situación que desborda a todos»; expresó ante los medios.
Un caso que conmueve
El femicidio de Agostina Vega ha conmocionado a la sociedad y ha puesto en evidencia la crueldad y la impunidad con la que operan los femicidas. La detención de Marianela Palmero y la revelación del mensaje de WhatsApp que intentaba encubrir el crimen son pasos cruciales hacia la justicia para Agostina y su familia. La investigación continúa, y se espera que en los próximos días se conozcan nuevos detalles que arrojen luz sobre este trágico suceso.