El fiscal Raúl Garzón ordenó un allanamiento en la casa de la madre de Claudio Barrelier, el único imputado por el femicidio de Agostina Vega. Se desplegó un fuerte operativo de allanamiento en una vivienda ubicada en la esquina de Tucumán y Fray José León Torres, a unas veinte cuadras de la vivienda de barrio Cofico donde se desencadenó el horror.
El inmueble presenta un marcado aspecto de abandono y deterioro, con paredes descascaradas y rejas rotas, una estética que los investigadores señalaron como extrañamente similar a la del escenario del femicidio.
La llamada que reactivó la búsqueda
El procedimiento policial no fue al azar. El foco de la justicia está puesto sobre una comunicación telefónica crucial: Barrelier llamó a su madre el domingo 26 a las 5:00 de la mañana, pocas horas después del crimen. Los investigadores intentan reconstruir minuciosamente el contenido de esa charla para saber si el acusado confesó el hecho o si solicitó asistencia.
La fiscalía busca determinar si existió algún tipo de encubrimiento o ayuda logística por parte del entorno cercano del empleado municipal tras el asesinato y posterior desmembramiento de la menor.
Días atrás, la madre de Barrelier había roto el silencio ante los medios asegurando que su hijo era inocente, una versión que ahora colisiona de frente con los avances de la causa.
El acusado en la cárcel de Bouwer
Mientras los peritos buscan rastros en Alta Córdoba, la situación del detenido es de extrema vigilancia. Luego de que los resultados de la autopsia confirmaran legalmente la carátula de femicidio, Barrelier fue trasladado al penal de Bouwer. Actualmente, el imputado se encuentra alojado en un sector diferenciado y bajo estricto control de psicólogos del servicio penitenciario, una medida de resguardo que se activó luego de que el propio acusado manifestara intenciones de quitarse la vida.