A 68 años de su inauguración, el histórico Reloj Cucú continúa funcionando con el mismo sistema y las piezas originales con las que fue construido, convirtiéndose en uno de los principales íconos turísticos y patrimoniales de Villa Carlos Paz.
Santiago Leiro, cuidador del reloj desde hace dos años, explicó a EL DIARIO cómo funciona el particular mecanismo que se mantiene en actividad desde su creación.
«El péndulo tiene siete metros de largo. Tiene un contrapeso que va bajando a medida que funciona y las uñas del péndulo pasan por el segundero y hacen girar el minutero»; destacó.
El sistema también cuenta con un engranaje destinado al funcionamiento de la hora, cuyo eje central posee un tornillo que cumple una función fundamental. Precisamente, esa pieza fue la que se desprendió y se rompió semanas atrás.
«Pudimos venir y soldar la pieza sin sacar nada del engranaje principal», detalló Leiro, quien destacó que se logró reparar el mecanismo sin alterar su estructura original.
Un legado que atraviesa generaciones
El Reloj Cucú fue inaugurado el 25 de mayo de 1958, después de un proceso de construcción que involucró a ingenieros y artesanos de origen alemán e italiano que residían en la ciudad y la región. Uno de sus impulsores fue Carl Hans Plock, profesor de Logística y Metodología en la Universidad de Córdoba, quien había fundado en Villa Carlos Paz una pequeña empresa dedicada a la fabricación de relojes cucú.
A comienzos de la década de 1950 también habían llegado a la zona los ingenieros aeronáuticos alemanes Ulrich Schnaak y Karl Wedemeyer, vinculados al grupo Focke Wulf de Alemania. Schnaak se convirtió en socio de Plock, mientras que Wedemeyer trabajó en el desarrollo de cadenas y mecanismos de péndulos.
El primer reloj fabricado por la empresa fue construido el 7 de abril de 1952. Para las estructuras de madera participaron artesanos como el carpintero italiano Inoccente Persello, mientras que distintos ornamentos fueron tallados artesanalmente por familias alemanas que vivían en la región.
Para construir el gran Reloj Cucú de Carlos Paz, Plock trabajó junto a un arquitecto en un proyecto de 7,5 metros de altura. La estructura se levantó sobre un esqueleto de hormigón armado, posteriormente revestido con ladrillos y piedra laja.
El trabajo artesanal también fue protagonista. El tallado estuvo a cargo de Mario L. Casolla, mientras que las cifras del cuadrante de las horas fueron realizadas en el taller de Persello. El tradicional cucú, de aproximadamente un metro de largo, fue tallado por el propio Plock.
La maquinaria fue construida en el taller de Plock. Las grandes ruedas dentadas, de entre 60 y 70 centímetros de diámetro, fueron fresadas en Córdoba. El sistema también incorporó pesas, un martinete y un motor eléctrico de medio HP.
El mismo sistema desde 1958
Uno de los aspectos que distingue al Reloj Cucú es precisamente que, pese al paso de casi siete décadas, conserva el mecanismo original de funcionamiento.
«El sistema es original desde el día que se construyó el reloj», remarcó Leiro.
Con una altura de aproximadamente 7,5 metros y un péndulo de 7 metros, el reloj funciona actualmente de manera automática mediante su sistema eléctrico y continúa marcando el paso del tiempo con la maquinaria que fue diseñada especialmente para esta construcción.
Más que una atracción turística, el Reloj Cucú representa una pieza del patrimonio histórico de Villa Carlos Paz: una obra artesanal y mecánica que, desde 1958, mantiene vivo el ingenio de quienes participaron de su construcción y que todavía hoy funciona con el mismo corazón mecánico.