La situación quedó registrada durante las últimas noches frente a un local comercial lindero al refugio, donde se observan personas que se acomodan con sus pertenencias para dormir y buscar algún resguardo.
El refugio dejó de recibir personas en la mañana del lunes 17 de agosto, cuando quienes todavía permanecían alojados desayunaron, retiraron sus pertenencias y abandonaron el inmueble.
La medida se produjo en medio del conflicto en torno a la continuidad del espacio. Desde la asociación aclararon posteriormente que el refugio Cura Brochero continúa como institución y busca una nueva sede, aunque dejó de prestar el servicio de alojamiento en el inmueble que venía utilizando.
En los últimos tres días, la escena comenzó a repetirse prácticamente al lado del lugar: personas duermen sobre la vereda y frente al comercio vecino, mientras permanecen sin el resguardo nocturno que ofrecía la sede.
La situación vuelve a plantear el interrogante sobre qué alternativa de alojamiento tendrán las personas en situación de calle que recurrían al refugio para pasar la noche.