Tras el hallazgo de restos óseos compatibles con Agostina Vega en un descampado de la zona de Ampliación Ferreyra, el fiscal Raúl Garzón brindó una extensa conferencia de prensa en la que confirmó importantes avances en la investigación y respondió a los cuestionamientos sobre el accionar de la Justicia.
El funcionario explicó que la búsqueda de la adolescente movilizó durante días a efectivos policiales, bomberos, equipos especiales y canes entrenados, y aseguró que el hallazgo fue el resultado de un trabajo de reconstrucción de recorridos, análisis de cámaras de seguridad, geolocalización de teléfonos celulares y múltiples medidas de investigación.
Garzón sostuvo que la principal hipótesis ubica el crimen en la vivienda del único detenido, Claudio Barrelier. Según indicó, las pruebas recolectadas muestran que Agostina ingresó al domicilio, pero no existen registros de que haya vuelto a salir. Además, confirmó que durante los allanamientos realizados en la propiedad se encontraron evidencias de alto valor probatorio vinculadas directamente con el hecho investigado.
Aunque evitó brindar detalles sobre los resultados de las pericias, explicó que los especialistas lograron recuperar elementos relevantes para la causa. Uno de los datos más relevantes revelados durante la conferencia fue la estimación preliminar sobre la data de muerte. De acuerdo con los elementos reunidos hasta el momento y los primeros análisis forenses, la Fiscalía sitúa el fallecimiento de Agostina entre las 22:30 del sábado 23 de mayo y la 1:00 de la madrugada del domingo 24, una franja horaria que coincide con los últimos movimientos reconstruidos por los investigadores.
Respecto al detenido, el fiscal aclaró que nunca confesó el crimen ni aportó datos que permitieran encontrar los restos. Por el contrario, señaló que continúa sosteniendo una versión exculpatoria y que atribuye su participación a una supuesta colaboración con la menor para dirigirse a otro lugar. El fiscal también reveló que el hallazgo no fue producto de una declaración del acusado sino del trabajo técnico de los investigadores, quienes lograron reconstruir movimientos mediante cámaras de seguridad y registros de telefonía celular.
Consultado sobre el móvil del crimen, Garzón fue claro al señalar que todavía es uno de los principales interrogantes de la causa. Explicó que la investigación continúa abierta y que deberá determinar cómo se desarrollaron los hechos, cuáles fueron las motivaciones y si existieron otras personas involucradas. En ese sentido, confirmó que hasta el momento no hay coautores imputados, aunque no descartó que puedan surgir partícipes o colaboradores a medida que avance la investigación.
Otro de los aspectos abordados fue la denuncia previa que había involucrado al detenido en un episodio de características similares. Garzón explicó que aquella causa fue investigada por otra fiscalía y terminó con la liberación del acusado por falta de mérito, aunque esos antecedentes fueron incorporados al expediente actual para su análisis.
Durante la conferencia también defendió el trabajo realizado por la Justicia y rechazó las acusaciones de demora formuladas por familiares y sectores sociales. Sostuvo que desde el primer momento se activaron los protocolos correspondientes y aseguró que todas las medidas fueron adoptadas conforme a la ley y a las pruebas disponibles en cada etapa de la investigación.
Finalmente, confirmó que continúan los estudios sobre teléfonos celulares, comunicaciones, geolocalizaciones y demás evidencias secuestradas, mientras se aguardan resultados científicos que permitan establecer con mayor precisión la mecánica del crimen. “Lo que buscamos es la verdad”, resumió el fiscal, quien aseguró que la causa continuará avanzando hasta reconstruir completamente qué ocurrió con Agostina Vega y determinar todas las responsabilidades penales que correspondan.