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El Diario de Carlos Paz

Chaco: Napalpí por fin tiene el monumento que se le debía

Chaco: Napalpí por fin tiene el monumento que se le debía

Por Vidal Mario*

En el Chaco, este domingo se conmemora el 102º aniversario de la masacre de Napalpí, ocurrida el 19 de julio de 1924.

Entre los actos alusivos al acontecimiento, se inaugurará sobre la Ruta 16 y el acceso a Colonia Aborigen Chaco un monumento que recordará permanentemente aquella jornada que vistió de luto a los pueblos aborígenes chaqueños.

Desconozco los detalles de esta obra histórica- artística propiciada por el gobierno chaqueño. Sea como sea, mucho me satisface porque cumple con una aspiración personal que abrigaba desde hacía 11 años.

Desde hace más de diez años venía preguntándome: ¿por qué monumento para unos sí, y para otros no?, ¿por qué monumento para los fusilados en Margarita Belén, y no para los fusilados en Napalpí?

Ahora, ya no haré más esa pregunta, sí haré una pequeña reseña del camino que recorrí en procura de lo que ahora se inaugura.

Mi proyecto comenzó a tomar cuerpo cuando en su sesión del 30 de noviembre del 2015, la Cámara de Diputados del Chaco dio curso favorable a la iniciativa que yo había presentado allí, relacionada con un monumento a las víctimas de la masacre.

Por unanimidad, se sancionó la Ley 7923 que disponía, para dicha obra escultórica, un llamado a concurso de escultores chaqueños.

La ley sancionada preveía que el monumento fuese emplazado sobre la ruta nacional número 16, en el punto de entrada a Colonia Aborigen Chaco, y que debía inaugurarse el 19 de julio del año siguiente en el marco del 92º aniversario de la tragedia.

Mis pretensiones

En el proyecto, que canalicé a través de un legislador, esbocé de ésta manera mis pretensiones:

“El 27 de marzo de 1998, apareció mi libro Napalpí, la herida abierta instalando en la sociedad y en la conciencia colectiva lo que ocurrió antes, durante y después del sangriento episodio.

Desde aquel mes y año, cada mes de julio se realizan en nuestra provincia actos recordatorios en memoria de las víctimas de Napalpí.

Sin embargo, es necesario fortalecer el reconocimiento del Estado de lo que el pueblo aborigen padeció aquella trágica jornada, y entiendo que la mejor, más sólida y más duradera forma de hacerlo es a través de un monumento conmemorativo.

Así se ha hecho con los muertos en la masacre de Margarita Belén en diciembre de 1976. Son recordados a través de un monumento que los viajeros aprecian cuando pasan por el lugar.

Pretendo lo mismo para con los aborígenes sacrificados el 19 de julio de 1924: un monumento sobre la ruta número 16, erguido a la altura del acceso a Colonia Aborigen Chaco.

No me refiero ni pretendo una obra monumental, faraónica, costosa. Sería suficiente con una vista escultórica que todo viajero que pase vea y automáticamente se pregunte sobre su significado. La respuesta vendría automáticamente, por sí sola: es el monumento que recuerda a las víctimas de Napalpí.

Señora presidenta, señores legisladores: tales son los fundamentos de este proyecto de ley que vengo ahora a poner a vuestra criteriosa y juiciosa consideración”.

El 19 de diciembre de 2016, publiqué en “La Voz del Chaco” una nota titulada: “Si el gobierno provincial no veta la ley, Napalpí también tendrá su monumento”.

Pero, ni el gobierno de Peppo, ni el gobierno de Capitanich, dieron cumplimiento a la ley.

Señalé públicamente, entonces, que esas actitudes eran otras evidencias de que aún persistía, incluso en esferas gubernamentales, una discriminación del indio respecto del blanco.

En la misma nota puntualicé que los veinte presos políticos fusilados en Margarita Belén en la madrugada del 13 de diciembre de 1976 ya tenían su monumento.

Los centenares de aborígenes fusilados en la mañana del 19 de julio de 1924, no lo tenían.

Y me pregunté: ¿Algún día se hará justicia?

Ahora, Pedro Maidana

Igualmente, desde hace años vengo exhortando a las autoridades a no menospreciar la memoria del gran olvidado de la masacre de Napalpí: el mocoví Pedro Maidana.

Trabajaba como hachero en los bosques de Napalpí, hasta que en determinado momento se puso al frente de una encendida protesta aborigen, pagando muy caro su levantamiento contra el gobernador Centeno: lo mataron y mutilaron su cuerpo.

En la comisaría de Quitilipi, la policía tenía en un frasco partes de su cuerpo retaceado, según fue denunciado en septiembre de ese mismo año en el Congreso nacional.

Pese a su trágico final y también de parte de su familia, nadie lo recuerda, nadie lo homenajea.

Por lo menos una modesta calle de Quitilipi, Machagai o Colonia Aborigen Chaco debería llevar su nombre.

El 19 de julio de 1924, él se convirtió en una de las primeras víctimas. Después cayeron sus hijos, quienes al principio habían logrado escapar ganando los montes.

Pero, después, fueron sorprendidos por una patrulla a la orden de un oficial de apellido Atis, o Atti.

Cuando el piquete llegó al lugar donde estaban ocultos, las dos mujeres que estaban con ellos (una de las cuales era la madre de los muchachos y esposa de Maidana) se escondieron entre unos matorrales, desde donde vieron lo que les hicieron.

La esposa de Maidana declaró después que los pusieron de rodillas y los mataron.

Nadie se acuerda de aquel digno, culto y valiente líder de la rebelión de Napalpí. Sigue siendo el gran olvidado de ésta triste historia.

Ojalá algún día su memoria emerja a la luz del día, por lo menos con una calle que lleve su nombre.

*(Autor de cinco libros sobre la masacre de Napalpí)

Fuente original
El Diario de Carlos Paz
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