El sarampión vuelve a generar preocupación por el aumento de casos en distintos países de América y el riesgo de que el virus continúe propagándose. En Argentina, los especialistas advierten que existe la posibilidad de nuevos contagios a partir del ingreso de viajeros procedentes de regiones donde la enfermedad sigue circulando.
Entre el 4 de enero y el 3 de octubre de 2026 se confirmaron 55.792 casos de sarampión y 77 muertes en 17 países y territorios de América. La cifra representa un aumento de 4,8 veces respecto del mismo período del año anterior.
La situación pone nuevamente el foco en la importancia de mantener los esquemas de vacunación completos, especialmente entre los niños, y reforzar las medidas de prevención.
Por qué aumenta el riesgo de contagio
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite por el aire cuando una persona infectada respira, tose o estornuda.
Uno de los principales factores que favorecen su propagación es la disminución de las coberturas de vacunación, que permite que el virus encuentre personas susceptibles y genere nuevas cadenas de contagio.
También influyen los viajes internacionales, ya que una persona puede trasladar el virus de un país a otro incluso antes de presentar síntomas.
Otro factor importante es la concentración de personas en espacios cerrados o eventos masivos, donde el contacto cercano facilita la transmisión.
A esto se suma la detección tardía de los casos, que puede permitir que una persona infectada contagie a otras antes de recibir un diagnóstico.
Cuáles son los síntomas del sarampión
Los primeros síntomas suelen aparecer entre 7 y 14 días después del contacto con el virus, aunque el período puede ser más prolongado.
Entre las principales señales de alerta se encuentran:
Fiebre alta, que puede superar los 39 grados.
Tos persistente y secreción nasal.
Ojos enrojecidos o conjuntivitis.
Pequeñas manchas blancas en el interior de la boca.
Erupciones rojizas en la piel que generalmente comienzan en la cara y se extienden hacia el resto del cuerpo.
Aunque muchas personas se recuperan, el sarampión puede provocar complicaciones graves, como neumonía, deshidratación y encefalitis.
Los niños pequeños, las embarazadas y las personas con defensas disminuidas se encuentran entre los grupos más vulnerables.
Qué pasa con el sarampión en Argentina
En Argentina continúa existiendo el riesgo de reintroducción del virus a través de viajeros que llegan desde países donde se registran brotes.
Durante 2026 se confirmó al menos un caso importado, lo que volvió a poner en evidencia la necesidad de mantener la vigilancia epidemiológica y garantizar una adecuada cobertura de vacunación.
La principal preocupación es que una persona infectada entre en contacto con otras que no cuentan con la protección necesaria, lo que podría desencadenar nuevos contagios.
Cómo prevenir el sarampión
La vacunación es la principal herramienta para prevenir la enfermedad. La vacuna triple viral protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas y forma parte del Calendario Nacional de Vacunación.
Desde 2026, el esquema argentino contempla la primera dosis a los 12 meses y la segunda a los 18 meses, con disposiciones de transición para los niños que deben completar el esquema anterior.
También se recomienda revisar los carnés de vacunación antes de realizar viajes internacionales y consultar con profesionales de salud cuando existan dudas sobre las dosis recibidas.
Ante síntomas compatibles con sarampión, es importante evitar el contacto con otras personas y comunicarse con un centro de salud antes de concurrir, para recibir indicaciones y reducir el riesgo de transmisión.
Los especialistas recuerdan que mantener una cobertura de vacunación de al menos el 95% con dos dosis resulta fundamental para evitar brotes y proteger a la población.