Mauricio McCormick fue designado hace pocos días como responsable de Defensa Civil en Capilla del Monte. En diálogo con Una Radio Muchas Voces, explicó que su tarea se orienta a lo preventivo y que la estructura del área parte de una premisa: “El jefe, la cabeza principal de Defensa Civil en todas las localidades es el intendente, la provincia es el gobernador, después estamos los que podemos llegar a articular ciertas cosas”. McCormick llega al cargo tras ser convocado por Santiago Arenas y cuenta con formación como técnico en seguridad e higiene y experiencia en distintos municipios de la región.
Sobre un diagnóstico inicial, el funcionario señaló que el trabajo de relevamiento comenzó a los pocos días de asumir. “Desde el tercer día de haber arrancado aquí en Capilla del Monte salimos a hacer los relevamientos en distintas zonas de la localidad”, destacó. Para esa tarea explicó que articula con José Ubeira, del área de participación ciudadana, y con Antonina Bífari, de la oficina laboral del municipio, quienes tienen contacto con los centros vecinales y conocimiento del territorio. También mencionó recorridos junto a Alexis Ochoa, del cuartel de bomberos, para identificar necesidades puntuales, como el acceso con camiones.
Uno de los ejes centrales del relevamiento es la elaboración de un mapa de riesgo hídrico. McCormick explicó que se utilizan fotos aéreas o satelitales para identificar la cuenca del río y las líneas de ribera históricas. “Esa franja oscura es la cuenca del río. Dentro de esa cuenca del río uno dice, bueno, el río va a ir hasta ahí”, describió. A partir de esa información, junto con registros de pluviometría y de crecidas anteriores, se determinan los sectores con mayor exposición. El funcionario aclaró que no se trata de predictibilidad absoluta: “No son los lugares en los que va a ocurrir algo sí o sí, pero ante la ocurrencia de cierta situación, cuáles son los lugares que peligran”.
El ordenamiento territorial es también una herramienta clave. McCormick mencionó el caso de lotes ubicados en la isla del río Calabalumba, que están registrados en catastro pero no tienen restricciones explícitas para construir. “Vos agarrás una foto aérea, superpones lo que son las manzanas, todas las cuadrículas armadas, están los lotes en la isla ahí, ocho lotes”, detalló. Para el responsable de Defensa Civil, el municipio tiene potestad para determinar usos del suelo: “Los municipios tienen la autonomía, tienen la potestad de determinar un montón de cosas”. En ese marco, diferenció los lotes sin construir de las viviendas preexistentes, sobre las que no se puede aplicar una norma nueva, aunque sí las reglamentaciones vigentes.
McCormick también se refirió a las responsabilidades compartidas ante catástrofes. “Yo soy de los que piensan que las responsabilidades no pueden caer todas sobre el municipio o todas sobre una institución”, afirmó. En ese sentido, valoró que durante los relevamientos se informa a los vecinos sobre la situación de riesgo en la que se encuentran. “Usted conoce la realidad en la que se encuentra”, dijo que les plantean, y agregó que muchas veces la respuesta es que no sabían qué podía pasar. Para el funcionario, eso permite conversar sobre prevención en cada caso particular, aunque reconoció que hay construcciones en lugares donde no se puede solucionar el riesgo de fondo.
La coordinación con los centros vecinales ocupa un lugar central en su plan de trabajo. McCormick destacó que Capilla del Monte cuenta con organizaciones barriales activas y que eso permite definir puntos de evacuación cercanos a cada barrio, en lugar de concentrar todo en el centro. “Nosotros, al tener el tema de los centros vecinales, tenemos detectado cuáles son los barrios, podemos determinar los puntos que pueden ser más potables para la evacuación”, sostuvo. Según estimó, ante un escenario de riesgo simultáneo en distintos barrios, podría haber del orden de 230 a 240 personas que necesiten ser evacuadas y asistidas, y los lugares ya identificados cuentan con baños, espacios de alojamiento, calefacción y cocina.
McCormick explicó que la difusión se realiza a través de prensa y comunicación del municipio, y que se derivan las alertas del Servicio Meteorológico Nacional a radios, bomberos y otros actores. “No puedo ni minimizar lo que está determinando el Servicio Meteorológico Nacional, porque no tengo la capacidad en lo más mínimo, pero tampoco puedo generar un pánico y un caos en la sociedad”, planteó. Anunció que se difundirán placas con información del organismo nacional y que tienen prevista una reunión con radioaficionados de la localidad. “Es un canal en el cual nosotros vamos a poder difundir o tomar ciertas medidas y ir manteniéndonos en comunicación”, señaló, y precisó que ese canal sería clave ante un corte general de energía, cuando no funcionan teléfonos ni otros medios.
También se refirió a los incendios como antecedente crítico en la región. Recordó que la superficie serrana quemada en años anteriores dejó el suelo sin vegetación capaz de retener agua, lo que aumenta el riesgo de escurrimiento. “20 milímetros sobre una sierra pelada en 7 minutos, que no es raro para nada, puede ser catastrófico”, advirtió. Sobre las quebradas naturales que descienden del cordón montañoso, explicó que muchas atraviesan propiedades privadas y que desde el municipio solo pueden informar y recomendar. “Es dejarlos lo más natural posible”, afirmó, y advirtió que intervenciones como el alambrado romboidal pueden obstruirse con ramas, arena y pasto, y derivar el agua hacia terrenos vecinos.