La detención del presunto líder de la denominada «banda de los drones» marcó un avance decisivo en una investigación penal que se inició a partir del millonario robo sufrido por un prestamista de Jesús María. El sospechoso está acusado de dirigir una organización delictiva dedicada a cometer robos bajo la modalidad de «escruche», la cual consistía en ingresar a viviendas particulares aprovechando la ausencia de sus ocupantes.
La investigación determinó que, antes de concretar los golpes, los integrantes de la banda delictiva realizaban minuciosas tareas de inteligencia mediante el uso de drones.
Los dispositivos aéreos eran utilizados para observar de forma remota los movimientos de las viviendas elegidas, identificar los sistemas de seguridad y detectar con precisión los horarios en que los inmuebles quedaban deshabitados.
Como resultado de la pesquisa judicial, se llevaron adelante más de 20 allanamientos simultáneos que permitieron desarticular por completo la estructura criminal, la cual registraba actividad tanto en distintas localidades de la provincia de Córdoba como fuera del territorio provincial. Además de la captura del presunto cabecilla, las fuerzas de seguridad detuvieron a otros miembros de la organización y secuestraron vehículos, dinero en efectivo, teléfonos celulares y diversos elementos de interés para la causa.
Los investigadores policiales establecieron que la banda operaba bajo una distribución de tareas bien definida. Mientras un grupo se encargaba exclusivamente de la vigilancia y el espionaje con drones, otra facción ejecutaba los robos materiales y un tercer equipo era responsable del traslado, la logística y el posterior ocultamiento de los bienes sustraídos.
El robo ocurrido en Jesús María fue una de las claves principales para reconstruir el funcionamiento interno de la organización y seguir el rastro de sus integrantes hasta dar con el jefe de la banda.