La final del Mundial 2026 mostró una realidad que no se había visto durante el resto del torneo: Emiliano "Dibu" Martínez pasó de tener un campeonato relativamente tranquilo a protagonizar una actuación histórica bajo los tres palos.
Hasta llegar al partido decisivo, el arquero argentino había disputado siete encuentros con una carga de trabajo moderada. En la fase de grupos mantuvo dos vallas invictas y, en los cruces eliminatorios, sus intervenciones fueron importantes, aunque nunca debió sostener un asedio constante.
Todo cambió frente a España.
La selección europea sometió a Argentina durante gran parte de la final y terminó con 20 remates, obligando a Martínez a realizar 12 atajadas, la cifra más alta de todo su Mundial y una de las mayores registradas en una final de la Copa del Mundo. Sin esas intervenciones, el resultado pudo haber sido mucho más amplio que el 1-0 definitivo.
El contraste refleja cómo cambió el desarrollo del partido. Mientras que en gran parte del campeonato Argentina logró controlar los encuentros y reducir el trabajo de su arquero, en la final fue España quien monopolizó la posesión y las llegadas al área, convirtiendo al Dibu en la principal figura del equipo de Lionel Scaloni.
La resistencia del arquero mantuvo con vida a la Selección durante los 90 minutos reglamentarios y gran parte del tiempo suplementario. Recién a los 106 minutos, Ferran Torres logró vencerlo para darle el título a España.