Mundo. La publicación del nuevo Staff Report del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la economía argentina volvió a poner en primer plano las diferencias entre el organismo y el Gobierno nacional respecto del rumbo de la política monetaria y cambiaria. En el documento difundido este viernes, el Fondo volvió a recomendar reformas en el Banco Central, mayor flexibilidad cambiaria y una menor dependencia de la política monetaria como ancla para lograr la desinflación. El equipo económico argentino replicó en el mismo informe por qué considera que esos planteos no se ajustan al contexto local y defendió la vigencia del actual marco monetario.
El reporte, que corresponde a la segunda revisión del programa vigente, señala que la experiencia internacional en procesos de estabilización “sugiere que sostener la desinflación requiere tiempo y mejoras continuas en los marcos operativos e institucionales”. El FMI remarca la necesidad de que la política monetaria evoluione hacia un esquema en el que la tasa de interés gane protagonismo y el tipo de cambio tenga mayor flexibilidad, en detrimento del actual enfoque basado en agregados monetarios.
El organismo sostiene que la eficacia de la política basada en el control de agregados “pierde fuerza” una vez que la inflación desciende a niveles similares a los actuales en la Argentina. Por ello, recomienda avanzar hacia un esquema que privilegie la tasa de interés como señal principal, algo que el equipo económico argentino refuta de manera explícita en el punto 29 del documento sobre “la visión de las autoridades”.
Además de afirmar que la relación entre dinero y precios se debilita en entornos de baja inflación, los técnicos del FMI insisten en la necesidad de actualizar la medición de la inflación mediante el fortalecimiento de la independencia del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Según el Fondo, la demora prolongada en la actualización del índice de precios al consumidor ha dejado la metodología desactualizada y menos representativa de la canasta de consumo actual.
En relación al Banco Central (BCRA), el Staff Report sostiene que, si bien se han dado pasos positivos para mejorar el balance, persisten desafíos estructurales. El organismo advierte que subsisten vulnerabilidades por la posición neta negativa de reservas internacionales, con un rojo cercano a los USD 10.000 millones, lo que plantea riesgos para la capacidad de pago frente a los importantes vencimientos de corto plazo y la volatilidad potencial ante las próximas elecciones presidenciales de 2027. El Fondo proyecta que los pagos de Argentina al organismo alcanzarán el 8% de las exportaciones en 2030 y el 18% de las reservas brutas del BCRA en 2027.

 

La respuesta de Economía

El equipo económico argentino, liderado por el ministro de Economía, defendió el esquema vigente y relativizó la urgencia de los cambios que pide el Fondo. Según los funcionarios, “el marco de metas monetarias permitió una rápida desinflación hasta niveles de un dígito bajo”, por lo que no consideran necesario modificar el ancla nominal. Asimismo, atribuyeron las dificultades recientes para reducir la inflación a la corrección de precios relativos y no a fallas del esquema monetario.
Los funcionarios argentinos advirtieron que reglas rígidas podrían socavar la credibilidad y que, en los niveles actuales de inflación, los canales de tasas de interés débiles hacen que la meta de inflación sea un sustituto deficiente para las metas monetarias. Finalmente, negaron que la actual carta orgánica del BCRA requiera una reforma urgente y afirmaron que la reducción de la inflación se logró con el cumplimiento pleno de contratos preexistentes.