El sueño mundialista de la Selección Argentina llegó a su fin y, con él, también se diluyó la posibilidad de una nueva movilización popular masiva en las calles de Buenos Aires. Tras la dura derrota ante España en la final, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) confirmó que el regreso del plantel al país será parcial, lo que terminó por desactivar los planes de recibimiento.
El vuelo oficial que traslada a la delegación tiene previsto arribar al Aeropuerto Internacional de Ezeiza este lunes alrededor de las 17:00 horas. Sin embargo, el avión traerá a bordo a un grupo reducido: solo una parte de los futbolistas, el cuerpo técnico liderado por Lionel Scaloni y los miembros del staff logístico pisarán suelo argentino.
Éxodo en Estados Unidos: quiénes no vuelven
La principal razón de este regreso fragmentado es la logística individual de los jugadores, quienes deben iniciar sus vacaciones o reincorporarse a sus respectivos clubes. En total, diez futbolistas clave abandonaron la concentración en Nueva York para dirigirse a otros destinos sin pasar por Argentina:
Destino Miami: Lionel Messi y Rodrigo De Paul volaron directamente hacia el estado de Florida para sumarse a las filas del Inter Miami.
Rumbo a otros destinos: Enzo Fernández, Lautaro Martínez, Julián Álvarez, Gerónimo Rulli, Nicolás Paz, Cristian Romero, Nahuel Molina Lucero y Juan Musso también tomaron vuelos directos desde territorio estadounidense.
«Esta modalidad responde a la organización del regreso de los futbolistas, quienes retomarán sus compromisos o iniciarán sus vacaciones tras la Copa del Mundo»; explicaron de manera oficial desde la AFA.
Clima frío y sin feriado
El impacto de la caída en el partido decisivo ante España cambió drásticamente el humor social y los planes oficiales. A diferencia de lo ocurrido en Qatar 2022, el gobierno nacional no definió ningún feriado ni día no laborable para este lunes. Desde el entorno del plantel albiceleste confirmaron que no están previstos actos oficiales, caravanas ni celebraciones públicas.
La ausencia de los máximos referentes y el sinsabor de haber quedado a las puertas del título terminaron por congelar cualquier tipo de festejo en las calles.