La Basílica de Villa Dolores, uno de los edificios religiosos e históricos más importantes del oeste de Córdoba, lanzó una campaña solidaria para reunir fondos destinados a la reparación urgente de su techo.
A través de un bono contribución, la comunidad busca recaudar el dinero necesario para frenar el deterioro del templo, considerado un símbolo de la historia, la identidad y el patrimonio de toda la región de Traslasierra.
La iniciativa apela, una vez más, a la solidaridad de los vecinos. Sin embargo, la campaña también abrió un debate sobre quién debe asumir la responsabilidad de preservar un edificio de semejante valor histórico y cultural.
Desde distintos sectores remarcan que, mientras se destinan recursos a otras prioridades, uno de los monumentos más emblemáticos del oeste cordobés depende del aporte voluntario de la comunidad para realizar obras esenciales.
La convocatoria invita a colaborar con la restauración, pero también pone sobre la mesa una discusión más amplia: la conservación del patrimonio histórico no debería recaer únicamente en el esfuerzo de los ciudadanos, sino contar con políticas públicas que garanticen su protección para las futuras generaciones.