La bombero voluntaria de Bialet Massé habló por primera vez tras regresar de la misión humanitaria en Venezuela, donde integró la Brigada USAR ARG-10. Relató cómo fue trabajar entre los escombros, el impacto emocional de la tragedia y el inesperado gesto de solidaridad de un pueblo que, pese a haberlo perdido todo, nunca dejó de pensar en quienes llegaron para ayudar.
Luego de regresar al país el pasado sábado y recibir un emotivo homenaje por parte de sus compañeros del cuartel de Bomberos Voluntarios de Bialet Massé, Florencia Pizarro compartió su experiencia tras participar de la misión humanitaria desplegada en Venezuela luego de los terremotos que devastaron la región de La Guaira.
La rescatista describió el escenario con una frase contundente: “Era un lugar totalmente destruido”. Sin embargo, aseguró que lo que más la sorprendió fue la actitud de la gente.
“Nos encontramos con un pueblo muy cálido. A pesar de haber perdido todo, siempre estaban atentos a que no nos faltara nada. Nos acercaban agua, comida y cualquier cosa que necesitáramos. Ellos habían perdido casi todo, pero nos daban poco que les quedaba para hacernos sentir cómodos”, recordó.
Durante la misión, el equipo argentino compartió el campamento con el Ejército Argentino, otra brigada de Santa Fe y un importante grupo de rescatistas de Brasil.
Además de coordinar tareas de búsqueda, los momentos de descanso permitieron intercambiar experiencias y conocimientos entre los distintos equipos.
“Compartimos charlas, experiencias y hasta vimos juntos un partido de la Selección Argentina con los rescatistas brasileños”, contó entre sonrisas.
La labor se organizó en turnos de cuatro horas debido a la exigencia física y mental que implicaba trabajar sobre estructuras colapsadas.
“Es un trabajo muy pesado. Tenés que estar concentrado permanentemente porque cualquier distracción puede ser peligrosa. El cansancio hace perder la atención y eso puede costar muy caro”, explicó.
Más allá del desgaste físico, Florencia reconoció que el mayor desafío fue enfrentar el impacto emocional de la tragedia.
“Una cosa es verlo en videos durante los entrenamientos y otra muy distinta es estar ahí. Es un escenario dantesco”, expresó.
Cuando la brigada llegó a Venezuela ya había transcurrido una semana desde el terremoto, por lo que las posibilidades de encontrar sobrevivientes eran mínimas.
Aun así, destacó que recuperar a las víctimas también representa una misión profundamente humana.
“Poder devolver a una familia a un ser querido para que pueda despedirlo es muy importante. Les permite hacer el duelo, realizar sus rituales y cerrar una etapa. Para ellos significa muchísimo. Sabíamos que era muy poco probable encontrar gente con vida porque ya había pasado una semana. Pero haber podido devolverle esa posibilidad a algunas familias también fue muy valioso.”
La brigada argentina trabajó en La Guaira, considerada una de las áreas más golpeadas por el terremoto.
A su regreso, Florencia fue recibida con una emotiva bienvenida organizada por sus compañeros del cuartel de Bomberos Voluntarios de Bialet Massé.
El homenaje, que incluyó un conmovedor mensaje por la frecuencia de radio antes de llegar a su hogar, la tomó completamente por sorpresa.
“Estoy muy agradecida. No esperaba semejante recibimiento. Mis compañeros son personas muy especiales.”
Con la humildad que la caracteriza, Florencia regresó a casa convencida de que la misión dejó una enseñanza que trasciende cualquier rescate.
“A veces salvar no significa encontrar a alguien con vida. También significa darle a una familia la posibilidad de despedirse de quien ama y empezar a sanar.”