La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) financia un proyecto piloto de prevención de incendios forestales en el noroeste de Córdoba. La iniciativa se desarrolla en el marco de los Planes de Prevención de Incendios Forestales y cuenta con un equipo interdisciplinario de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y el Conicet.
Carolina Baldini, integrante del equipo de coordinación del plan y responsable del área social, explicó que el proyecto forma parte de un programa llamado «Pago por resultados». “Córdoba es una de ellas”, dijo sobre las provincias seleccionadas, y agregó: “Se seleccionó el área del noroeste de la provincia de Córdoba como área piloto”.
El territorio abarca localidades como Quilino, Lucio Mansilla, San José de las Salinas y parajes rurales como El embudo, San Martín, El Tuscal y Las Toscas. Según Baldini, es una zona donde el monte nativo “se mantiene en bastante buen estado de conservación” y está rodeada por las Salinas de Ambargasta y las Salinas Grandes.
El proyecto se enmarca en la ley de bosques. “El fin último del proyecto es a través de la prevención del riesgo de incendios poder mejorar la conservación del bosque nativo en esa zona”, afirmó Baldini. La región no ha sufrido incendios de gran magnitud en los últimos años, pero existen antecedentes históricos y condiciones de vulnerabilidad.
El equipo realizó talleres participativos entre marzo y abril. Asistieron más de 120 personas de más de 15 instituciones diferentes. “Buscamos que todas las personas que viven y trabajan en la zona tuvieran posibilidades de acceder a esos talleres”, señaló la coordinadora. Allí se construyó un mapa de riesgo de incendios validado por la comunidad.
Baldini detalló que trabajan en tres ejes: educación y concientización, producción sustentable y estrategias de alerta temprana. “Nosotros no podríamos brindar herramientas para el combate de incendios a la población civil”, aclaró, debido a cuestiones legales. En la zona no hay brigadas forestales conformadas, se está trabajando con los cuarteles de bomberos de la región.
El proyecto tiene una primera etapa de un año para elaborar el plan. Luego, la FAO financiará directamente la implementación de las acciones priorizadas con un millón de dólares. “Si hay que hacer un punto de agua, se va a hacer ese punto de agua”, ejemplificó Baldini. También mencionó antenas de comunicación, paneles solares, bombas de agua y capacitaciones.
La comunidad recibió la propuesta de manera positiva, según la entrevistada. En parajes alejados, donde las familias viven aisladas y la escuela rural es el único punto de referencia, se prioriza fortalecer reservorios de agua y mecanismos de comunicación. “Se trata de trabajar con lo que ya está en el territorio conformado y de reforzar eso”, concluyó Baldini.
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