Córdoba. La Iglesia Católica lanzó una fuerte advertencia sobre la alarmante expansión de los consumos problemáticos en el país y reclamó una acción inmediata y articulada entre el Estado, las comunidades religiosas, las universidades y las organizaciones civiles. El pronunciamiento se consolidó durante el II Congreso Arquidiocesano de Adicciones, celebrado en la Universidad Católica de Córdoba ante más de 500 especialistas y dirigentes de diversos sectores políticos.
El encuentro contó con las intervenciones del arzobispo local, cardenal Ángel Sixto Rossi, y del primado de la Argentina, cardenal Víctor Bokalic Iglic, quienes enviaron sus mensajes desde Roma. Ambos prelados definieron a las adicciones como un "flagelo que denigra la condición humana" e instaron a fortalecer el acompañamiento territorial mediante el modelo de los Hogares de Cristo. Asimismo, transmitieron el profundo interés del papa León XIV por las respuestas pastorales que se desarrollan en el país para contener la emergencia social.
Durante el congreso, los coordinadores de la Pastoral Nacional de Adicciones alertaron sobre una realidad alarmante dentro de los barrios vulnerables, señalando que ya conviven hasta tres generaciones afectadas por el consumo dentro de un mismo núcleo familiar. Esta vulnerabilidad estructural, agravada por la pobreza y la precariedad alimentaria, deja desamparados a niños y adolescentes, por lo que se exigió el diseño de espacios de contención específicos, con especial énfasis en parajes convivenciales para madres en situación de calle.
La cumbre multisectorial, que contó con el respaldo del gobernador Martín Llaryora y el intendente Daniel Passerini, cerró con la presentación del Manual Latinoamericano de Adicciones y un llamado unánime a que ninguna institución actúe de forma aislada ante una problemática que excede lo estrictamente sanitario y se constituye como una profunda crisis comunitaria.