Al cumplirse 20 años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral, la coordinadora del programa en el Ministerio de Educación de Córdoba y directora de la especialización en ESI en la Universidad Provincial de Córdoba, Jorgelina Marozzi, realizó un balance de la implementación en la provincia y de los ejes que la ley fue incorporando a lo largo de estas dos décadas. “La educación sexual integral trae de alguna manera bienestar a nuestros niños, a nuestras niñas”, afirmó, y agregó que “se ven como los frutos de todo lo que se trabaja en la escuela, vinculado a los derechos que se tienen en relación a la sexualidad”.
Consultada sobre las resistencias de sectores que sostienen que la educación sexual debe abordarse en el ámbito familiar, Marozzi señaló que “hay grupos de familia que por ahí todavía resisten” y que consideran que ciertos contenidos “prefieren que sean trabajados en la casa”. Sin embargo, remarcó que “el derecho a recibir educación sexual es un derecho adquirido por ley” y que, cuando no se logra consenso, “el derecho prima”, ya que “la escuela como un ámbito que socializa, que crea ciudadanía, tiene que trabajar desde esos lugares, desde las leyes vigentes”.
La especialista explicó que uno de los aportes centrales de la ley fue superar el enfoque biologicista. “Superamos la idea de que la ESI es sólo biología, de que la educación sexual es sólo reproducción, para ponerla en un abanico más amplio”, sostuvo, y destacó que en la renovación curricular de la provincia “la educación sexual se ha incorporado en todas las materias” de los niveles inicial, primario y secundario. Además, mencionó que la afectividad y la convivencia son ejes centrales: “La educación sexual integral pone el acento en qué pasa en los vínculos sexoafectivos”, lo que permite trabajar el consentimiento, la detección de vínculos violentos y la búsqueda de ayuda.
Marozzi también se refirió a la necesidad de involucrar a los varones, que durante décadas quedaron fuera de las tradicionales charlas sobre menstruación y reproducción. “Hay toda una línea en la ESI que trabaja muy fuerte en relación a las masculinidades”, indicó, y explicó que se busca revisar “cómo muchas veces socialmente esta masculinidad está asociada a la violencia, a la agresión”. En ese marco, afirmó que “hay un germen de transformación, pero junto con este germen de transformación también resurgen resistencias”.
Respecto de la situación provincial, la coordinadora aseguró que “el programa se ha sostenido todo este tiempo” y que “los recursos se han seguido sosteniendo”. Mencionó encuentros por este aniversario en San Francisco, Traslasierra, Villa Dolores y Río Cuarto, y una jornada por streaming para localidades donde la presencialidad es más difícil. Sobre el contexto nacional, advirtió que “si bien desde el Estado Nacional hay un retraimiento” y un “desfinanciamiento”, desde Córdoba “la seguimos sosteniendo desde los ámbitos estatales”. Para el futuro, planteó el desafío de los entornos digitales y las leyes que los regulan: “La ESI no está sola”, recordó, y mencionó la Ley Olimpia, la Ley de Protección Integral a las Mujeres y la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, entre otras. “Nuestra idea siempre es: por más ESI, no menos ESI”, concluyó.
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