A una semana del brutal ataque en Comodoro Rivadavia donde Mariana Soledad Calfuquir (33) fue asesinada de un disparo en la cabeza, su pareja y único sobreviviente del hecho rompió el silencio. Desde la cama del Hospital Regional, donde permanece internado con un tiro en el abdomen, Luis Damián Uribe (30) lanzó una saga de violentas promesas de venganza en sus redes sociales, dejando en claro que no piensa colaborar con la Justicia.
«Yo no hago denuncia, agárrense bien el o... que les voy a extinguir a toda su familia»; disparó Uribe en una de sus publicaciones más fuertes, confirmando que la víctima estaba embarazada: «Manga de antis, me mataron a mi señora y a mi hijo, ahora ajo y agua». A pesar de que los investigadores intentaron interrogarlo en el centro de salud para obtener datos sobre los autores de la balacera, Uribe se negó rotundamente a hablar.
Sus posteos en las redes ratificaron esa postura ante la ley y evidenciaron un peligroso ajuste de cuentas en puerta.
«Siempre voy a ser bandido, ladrón y asesino con los que se la mandaron, jamás vigilante»; escribió desafiante.
Horas más tarde, el hombre compartió una fotografía que muestra la gravedad de sus heridas en el hospital, acompañada de una última advertencia: «Así me dejaron, pero ustedes se van para el cajón y los re pago. Por mi familia mato y muero».

En paralelo a las amenazas virtuales, la Fiscalía y la policía local buscan reconstruir el rompecabezas detrás del homicidio. La principal hipótesis apunta a un «vuelto» por un botín delictivo. De acuerdo a la investigación, la tarde del crimen Uribe manejó junto a Calfuquir hasta la vivienda de un sospechoso. El dueño de casa había sido blanco de un mega-operativo policial entre el 30 de abril y el 1 de mayo. Uribe habría ido a reclamar dinero de un presunto delito que habrían cometido en sociedad.
La respuesta del agresor fue letal y tomó a la pareja por sorpresa. Según trascendió, el sospechoso habría sentenciado: «Acá tenés tu parte», antes de gatillar directo a la cabeza de Mariana, quien esperaba dentro del auto. Al ver la brutalidad de la secuencia, Uribe habría llegado a gritar: «Pará, ¿por qué la mataste? Dejame ir». Sin piedad, el tirador le habría contestado «Andate con este regalito» para luego efectuarle el disparo en el abdomen.
Una huida agónica para salvar su vida
Gravemente herido y con su pareja ya sin vida en el asiento del acompañante, Uribe logró mantener el control del vehículo. Manejó durante varios minutos en un estado crítico hasta llegar a la Seccional Séptima del barrio Abásolo. Al arribar a la dependencia policial para pedir auxilio, los efectivos constataron que Mariana Calfuquir ya no tenía signos vitales. Uribe fue trasladado de urgencia en ambulancia, y mientras los médicos intentan salvarlo, la ciudad costera contiene el aliento ante una guerra abierta que promete sumar nuevos capítulos de sangre.