Córdoba no es solo la segunda ciudad más poblada de la Argentina, la cuna del cuarteto o el hogar de la universidad más antigua del país. Detrás de sus tradicionales calles cargadas de tipas y su imponente arquitectura colonial, la capital cordobesa esconde un sinfín de mitos urbanos, secretos históricos y curiosidades que asombran tanto a los turistas como a los propios vecinos.
En el marco de las celebraciones por su fundación, nos sumergimos en las historias menos contadas que le dan a «La Docta» esa mística tan particular.
1. El mito de los túneles secretos bajo el suelo histórico
Uno de los secretos a voces más fascinantes de la ciudad es la existencia de una red de túneles subterráneos construidos durante la época colonial, principalmente por los jesuitas. Se dice que estos pasadizos conectaban la Manzana Jesuítica, el Cabildo, la Catedral y diferentes iglesias.
Aunque la mitología urbana asegura que servían como vías de escape ante posibles ataques o para trasladar riquezas en secreto, los historiadores señalan que muchos eran canales de desagüe o sótanos interconectados. Sin embargo, el misticismo sigue intacto: caminar por la zona del Centro Histórico es, literalmente, caminar sobre siglos de misterios ocultos bajo tierra.
2. Capuchinos: Una torre trunca y un enigma invertido
La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, conocida popularmente como la Iglesia de los Capuchinos en barrio Nueva Córdoba, es una joya neogótica diseñada por el arquitecto Augusto Ferrari. Lo curioso de su imponente fachada es que cuenta con dos torres: una que se eleva hacia el cielo con 70 metros y otra que quedó deliberadamente trunca (incompleta).
No se trató de un error de cálculo ni de falta de presupuesto; el arquitecto la diseñó así para simbolizar que «lo único perfecto es Dios», representando la materia humana que muere e implosiona, en contraste con la torre completa que simboliza el alma que asciende. Además, en su interior, el techo está pintado con las constelaciones del cielo cordobés en diferentes épocas del año, pero vistas al revés, como si se mirara la Tierra desde el firmamento.
3. La Cañada: El cauce que nació de una tragedia y se volvió postal
Hoy, La Cañada es el icono indiscutido de la identidad cordobesa, con sus característicos murallones de piedra y sus árboles de tipas que forman un túnel verde curvo. Sin embargo, su construcción fue la respuesta a una historia trágica.
Durante siglos, el arroyo de La Cañada sufrió desbordes feroces debido a las tormentas. El más destructivo ocurrió en 1939, cuando una violenta crecida inundó el centro, destruyó viviendas y se cobró la vida de varias personas. Esto impulsó la colosal obra de ingeniería de casi tres kilómetros de encauce de piedra calcárea, inaugurada en 1944, transformando una amenaza letal en el paseo más romántico y fotografiado de la ciudad.
4. ¿Por qué le dicen La Docta?
El famoso apodo de Córdoba tiene una raíz profundamente educativa. Proviene de los siglos XVII y XVIII, cuando la ciudad concentraba casi de manera exclusiva la actividad académica y teológica de la región gracias a la Universidad Nacional de Córdoba (fundada en 1613).
Durante generaciones, las mentes más brillantes del Cono Sur viajaban obligatoriamente a esta ciudad para formarse en leyes, medicina y filosofía. El término «Docta» quedó acuñado para siempre como sinónimo de una comunidad donde el conocimiento, los libros y la vanguardia universitaria marcan el pulso diario.
5. La Cripta Jesuítica: Un tesoro descubierto por accidente
En pleno centro, bajo la intersección de la Avenida Colón y la calle Rivera Indarte, se encuentra la Cripta Jesuítica del Noviciado. Este antiguo templo subterráneo y enterratorio, que data de principios del siglo XVIII, quedó completamente sepultado y olvidado tras la expulsión de los jesuitas y el trazado urbano moderno.
¿Cómo se descubrió? De la manera más insólita: en 1989, una cuadrilla de operarios de la empresa telefónica estatal se encontraba realizando excavaciones subterráneas para tender cables cuando rompieron un muro y se toparon con la imponente estructura de piedra y ladrillos coloniales. Hoy, totalmente restaurada, funciona como un espacio cultural subterráneo único en su tipo.