En una emotiva jornada marcada por la presencia de la Orquesta Angelelli, San Esteban inauguró la posta en honor al Beato riojano. Tras la ceremonia religiosa hubo locro para todas las personas presentes y música. Además de la orquesta, se presentó el cantautor riojano Ramiro González.
Al cierre de la presentación en San Esteban, Monchi Navarro, músico, docente y director de la Orquesta Comunitaria Enrique Angelelli dialogó con Una Radio Muchas Voces y Canal 11 La Cumbre.
«Estamos muy felices de haber podido concretarlo porque fue un deseo hermoso. Hace varios meses se contactó Leticia Díaz con la intención de que podamos participar en el homenaje. Ella había escuchado ella la orquesta en una peña que organizamos en La Rioja a beneficio del merendero. Intervino el Gobierno de La Rioja haciendo aporte para que podamos venir y se pudo concretar esto. Para nosotros es muy importante homenajear al pelado y que haya una posta dentro de la ruta 38 que es tan significativa.
Navarro expresó que la Orquesta es un proyecto comunitario, una ronda. «Todo lo que se construye se lo hace colectivamente. La orquesta para nosotros es como una metáfora de la vida: cada uno es parte de una ramita, de un mismo árbol y en ese sentido podemos construir incluso el repertorio también que se se define colectivamente a partir de las inquietudes de cada semilla de la orquesta».
En ese sentido remarcó que entienden la música como lo que es, ua caricia al alma y no un género de una de una góndola. «Somos principalmente un grupo de gente que nos juntamos a compartir la música»

Consultado sobre el proceso de elegir el nombre de Enrique Angelelli, el director recordó que fue un camino hermoso:
«En ronda colectivamente empezamos a proponer nombres todos los chicos digamos en una en una cajita escribiendo en un papel y casi unánimemente fue la decisión de ponerle el nombre al pelado porque bueno es un sí para nosotros una referencia, no solamente por su condición religiosa sino lo que es como ser humano, lo que construyó en los barrios humildes lo que dejó esa huella inmortal. Así se gestó una decisión colectiva que ha sido muy emocionante para nosotros»
«Soñamos con que por muchos años más nos sigamos encontrando, siguamos construyendo, que podamos seguir con esa fuerza en estos tiempos tan duros. Y también soñamos con poder tener el techo propio. Llegamos a tener algo pero con un temporal muy grande se cayó el lugar, se mojaron los equipos, perdimos todo lo que teníamos y tuvimos que arrancar de cero. Tener un espacio es un sueñito, un horizonte que perseguimos hace muchos años»