En el marco de la conferencia de prensa por la tercera edición del Festival Barrancas Bermejas, que se realizará del 20 al 22 de noviembre en Bialet Massé, el cantante Paquito Ocaño habló sobre su vínculo con los festivales de Punilla y el cariño que siente del público.
«Me estoy enamorando de esta zona porque tienen un público que lo entrega todo», expresó el artista, quien reconoció que, aunque lleva 24 años persiguiendo su sueño de cantor.
Su acercamiento a la región comenzó a partir de invitaciones para participar del desfile de los gauchos en Cosquín. Aquellas primeras experiencias le permitieron descubrir una faceta que lo sorprendió especialmente, su profundo vínculo con las tradiciones.
«Yo no conocía que Cosquín tenía ese sentimiento tan profundo por todo lo tradicionalista, y yo soy un querendón de todo eso», señaló en diálogo con EL DIARIO.
Uno de los momentos más importantes de su recorrido por Punilla llegó con la invitación al Festival Nacional de Folklore de Cosquín, una experiencia que describió como una verdadera locura y que le permitió descubrir una forma diferente de conectarse con el público.
Ocaño venía de presentarse ante multitudes en Jesús María y destacó: «Es precioso poder cantarle a una multitud que viene del país a ver este festival y poder mirarlos a los ojos».
En ese sentido, explicó que la respuesta del público se percibe de una manera especial desde el escenario. «La gente está cerquita, está sentada mirando, te aplaude, no te aplaude; te lo merecés o no, ya eso depende de uno»; reflexionó.
Durante la entrevista, el cantante también se refirió al vínculo de amistad que construyó con Lucio Rojas, a quien considera una referencia y una figura importante en su camino artístico. Recordó que se acercó a él hace algunos años con mucho respeto y que encontró una persona dispuesta a compartir su experiencia y acompañarlo en sus proyectos.
«Ha sido también un mentor en parte, una bandera para seguir una línea y también la persona que por ahí le ha dado el visto bueno a algunas ideas que nosotros ya traíamos o veníamos ejecutando», contó.
Según explicó, Rojas lo alentó en distintas oportunidades a continuar por el camino que había elegido, y con el tiempo ese vínculo profesional se transformó también en una amistad.
El desafío de seguir creciendo en Punilla
Ocaño reconoció que las nuevas oportunidades en los festivales de la región son, en parte, el resultado del trabajo realizado durante las últimas temporadas. En ese sentido, destacó la importancia de sostener una propuesta artística y ganarse el lugar en cada escenario.
Con la expectativa de seguir formando parte de las principales celebraciones populares del Valle de Punilla, el artista remarcó que su intención es continuar acercándose a un público que lo recibió con entusiasmo. Además, recordó que detrás de cada presentación hay un equipo de unas 20 personas que trabajan junto a él y que dependen de esta actividad.