A más de diez meses de la desaparición de Germán Alejandro García, la incertidumbre sigue intacta para su familia y para los investigadores que intentan determinar qué ocurrió con el hombre de 52 años visto por última vez el 16 de julio de 2025 en su vivienda ubicada en el camino al dique San Jerónimo, en La Cumbre.

García mide aproximadamente 1,78 metros, es de contextura delgada, tiene cabello corto casi calvo, barba y suele utilizar gorra. Al momento de desaparecer, habría estado usando una campera inflable negra.

Durante estos diez meses, la investigación atravesó numerosos rastrillajes, análisis de cámaras, entrevistas y distintas medidas judiciales, aunque ninguna permitió establecer qué sucedió con el hombre ni encontrar rastros concretos sobre su destino.

Con el paso del tiempo, los investigadores mantuvieron abiertas cuatro hipótesis principales.

La primera apunta a una desaparición voluntaria. Esta línea contempla la posibilidad de que García haya decidido alejarse por sus propios medios, aunque hasta el momento no surgieron movimientos bancarios, comunicaciones ni indicios sólidos que permitan sostener esa teoría.

La segunda hipótesis está relacionada con un accidente en una zona de difícil acceso. El entorno serrano donde residía fue inspeccionado en varias oportunidades debido a la existencia de quebradas, montes y sectores de compleja geografía que podrían ocultar evidencias.

Una tercera posibilidad contempla la intervención de terceros. Aunque nunca trascendieron sospechosos concretos ni personas imputadas, los investigadores tampoco descartaron que García pudiera haber sido víctima de un hecho delictivo.

Finalmente, la cuarta línea de trabajo considera la posibilidad de una descompensación o episodio de salud que hubiera derivado en un desenlace fatal en un área aún no localizada pese a los operativos realizados.

A diez meses de aquella jornada de julio, ninguna de estas hipótesis logró imponerse sobre las demás y el caso continúa rodeado de interrogantes.