La investigación por la desaparición de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que es intensamente buscada desde el pasado sábado en la ciudad de Córdoba, dio un giro crucial con la detención de Claudio Barrelier. Se trata de un hombre de 33 años, identificado como un «amigo» de la madre de la menor, pero que en realidad mantendría lazos aún más estrechos. 

La justicia posa la lupa sobre su perfil y sus contradicciones.

El arresto, ordenado por el fiscal Raúl Garzón, colocó a Barrelier en el centro de las sospechas tras detectarse inconsistencias clave en el relato que ofreció a los investigadores.

A través de una reconstrucción de sus redes sociales, se pudo determinar que Barrelier es fanático de Instituto. En sus plataformas digitales abundan las fotos en el Monumental de Alta Córdoba, en algunas de las cuales posa de manera desafiante o haciendo gestos obscenos hacia la tribuna. «A mi corta edad he pasado miles de cosas que solo yo sé cómo fueron y cuánto me dolieron...»; rezaba una de las descripciones en su cuenta de Instagram, donde se lo ve junto a una camioneta blanca.

Más allá de su faceta digital, el dato que más alarma a la querella tiene que ver con su pasado judicial. Según confirmó Fernanda Alaniz, abogada del padre de Agostina, el acusado cuenta con antecedentes por privación ilegítima de la libertad en perjuicio de una expareja, un antecedente que oscurece el panorama actual.

La relación de Barrelier con el entorno familiar de la menor es otra de las piezas bajo análisis. Si bien se lo vinculaba como un allegado cercano a Melisa, la madre de Agostina —con quien compartía grupos de la hinchada de «La Gloria»—, la querella asegura tener pruebas que demuestran que mantenían una relación de noviazgo.

La mentira que derribaron las cámaras de seguridad

Agostina fue vista por última vez el sábado 23 a las 22:30 horas, cuando salió de la casa de su madre en barrio General Mosconi con destino a barrio Cofico. Allí se concretó el encuentro con el ahora detenido. El punto de quiebre en la coartada de Barrelier fue la versión de un supuesto Volkswagen Gol de color rojo. El hombre había instalado la hipótesis de que la adolescente se había subido a un vehículo de ese color tras verse con él. Sin embargo, la tecnología desmoronó su estrategia.

Una cámara de seguridad de la zona captó a Barrelier y a Agostina caminando juntos, tirando por tierra la existencia del auto rojo.

Para la querella, el sospechoso no ha podido dar una explicación lógica de qué hacía con una menor de edad, 20 años más joven que él, a casi las 23:00 de la noche. La búsqueda de Agostina continúa a contrarreloj en la capital cordobesa, mientras los peritos analizan los últimos movimientos del detenido para dar con el paradero de la adolescente.