Los ravioles caseros son uno de esos platos que tienen sabor a domingo en familia. Aunque parecen difíciles, con una buena masa, un relleno simple y algunos cuidados al momento de armarlos, se pueden preparar en casa sin complicaciones.

Para la masa se necesitan 500 gramos de harina 0000, cuatro huevos, una cucharada de aceite de oliva y una pizca de sal. El primer paso es formar una corona con la harina sobre la mesada, colocar en el centro los huevos, el aceite y la sal, y comenzar a integrar de a poco hasta obtener una masa firme.

Luego hay que amasar durante unos diez minutos, hasta que quede lisa y homogénea. Una vez lista, se tapa con un repasador y se deja descansar durante media hora.

Mientras tanto, se prepara el relleno clásico. En un bowl, mezclar 500 gramos de ricota con 200 gramos de espinaca cocida, bien picada y escurrida. Agregar 100 gramos de queso rallado, un huevo, sal, pimienta y nuez moscada a gusto. Integrar todo hasta lograr una mezcla pareja.

Después del reposo, dividir la masa en porciones y estirarla con palote o máquina de pastas hasta formar láminas finas. Sobre una de ellas, colocar pequeñas porciones de relleno, dejando espacio entre cada una. Cubrir con otra lámina, presionar bien alrededor del relleno para sellar y cortar los ravioles con cuchillo, rueda o cortapastas.

Para cocinarlos, hervir abundante agua con sal y colocar los ravioles en tandas. Estarán listos en unos 3 a 5 minutos, cuando suban a la superficie. Se retiran con espumadera y se sirven con salsa de tomate casera, pesto, crema o la salsa que más guste. Para terminar, se puede sumar queso rallado por encima.

Un buen consejo es congelarlos crudos sobre una bandeja espolvoreada con harina. Cuando estén firmes, se pueden guardar en una bolsa apta para freezer. También se puede variar el relleno con calabaza y queso, carne, jamón y muzzarella u otras combinaciones.