El femicidio de Rocío Gómez, la joven asesinada en Santa María de Punilla, volvió a poner el foco sobre los antecedentes de violencia del presunto agresor. Maximiliano Baudraco, detenido por el crimen, había sido condenado en octubre de 2025 por amenazas, resistencia a la autoridad y daños, en una causa originada por episodios de violencia ocurridos en el entorno familiar.
La sentencia fue dictada por la Cámara Criminal y Correccional de Cruz del Eje y tuvo como denunciante a Miriam Noemí Palacios, madre de Rocío. Uno de los hechos juzgados ocurrió el 29 de julio de 2023, cuando Baudraco, durante una discusión en la vivienda donde convivía con su pareja y la madre de ella, profirió una grave amenaza: «No te metas porque te voy a cagar a palos, te voy a prender fuego la casa».
Días después, el 5 de agosto de ese mismo año, protagonizó otro violento episodio al arrojar una piedra contra un móvil policial, provocando daños en el vehículo oficial. Además, intentó resistirse al procedimiento cuando los efectivos intentaban detenerlo.
Durante el juicio abreviado, Baudraco admitió su responsabilidad en ambos hechos. La Justicia lo declaró autor de los delitos de coacción, resistencia a la autoridad y daño calificado, imponiéndole una pena de dos años y dos meses de prisión de ejecución condicional.
Como parte de esa condena, el Tribunal estableció una serie de reglas de conducta. Entre ellas, debía mantener un domicilio fijo, presentarse ante el Patronato del Liberado, abstenerse del consumo de drogas y del abuso de alcohol, realizar tareas comunitarias y completar sus estudios básicos.
Asimismo, los jueces dispusieron una restricción de contacto con Miriam Palacios y ordenaron que realizara un tratamiento psicoterapéutico por violencia familiar y adicciones, medida que debía mantenerse hasta recibir el alta médica o hasta el vencimiento de la condena.
Sin embargo, pese a esos antecedentes y a las medidas impuestas, Baudraco continuaba manteniendo contacto con Rocío Gómez, con quien tenía una hija en común.
De acuerdo con la investigación, el acusado había concurrido el domingo a la vivienda de la familia para compartir la jornada y permaneció allí durante la noche. En la madrugada del lunes se habría producido una discusión que terminó de la peor manera: Rocío recibió una puñalada en el abdomen.
Mientras la madre de la joven salió desesperadamente a pedir ayuda, la víctima quedó tendida en la vereda con la grave herida. Minutos después falleció.
Tras el ataque, Baudraco escapó caminando, pero fue detenido a pocas cuadras luego de que un vecino alertara a la Policía. Según ese testimonio, el propio sospechoso le confesó que había apuñalado a su expareja antes de ser capturado por los efectivos.
El vecino notó que el hombre tenía las manos ensangrentadas. Ante la pregunta sobre el origen de las manchas, el agresor le respondió: “Apuñalé a la Rocío”.
El hombre, quien prefirió preservar su identidad, relató a Noticiero Doce que el femicida se encontraba en aparente estado de ebriedad. «Quedé helado», manifestó el vecino tras la confesión espontánea del atacante minutos antes de su captura.
El caso es investigado por la fiscalía del turno 2 de Cosquín.